
Los lípidos son unas biomoléculas o moléculas orgánicas compuestas por carbono, hidrógeno y en un porcentaje muy reducido, oxígeno que tienen funciones diversas a nivel fisiológico en el cuerpo humano. Estas moléculas pueden ser hidrofóbicas, (apolares) hidrofílicas (polares) o tener un carácter antipático (que tiene propiedades hidrófobas e hidrófilas). Las moléculas hidrofóbicas tienen la característica de ser bien solubles en disolventes orgánicos e insolubles en agua debido a que el agua es un solvente polar. Por el contrario, las moléculas hidrofílicas son bien solubles en agua, e insolubles en disolventes orgánicos dado que éstos son apolares.
Los lípidos están constituidos por cadenas alifáticas lineales, que pueden ser saturados, o insaturados, dependiendo de si son enlaces simples, dobles, triples etc. Las moléculas polares se enlazan por medio de una atracción dipolo-dipolo llamada puente de hidrógeno. Estos puentes se forman por medio de moléculas polares con un átomo de hidrógeno que va unido covalentemente a un átomo mucho más pequeño y muy electronegativo. Los átomos más electronegativos son el oxígeno, flúor y nitrógeno. Por ende, las tres uniones polares son:
F-H, O-H, N-H. Las moléculas que contienen estos dipolos forman los puentes de hidrógeno.
Los lípidos tienen varias funciones que son esenciales para el organismo.
Los hidratos de carbono o glúcidos son las moléculas primarias de energía de uso inmediato, no de reserva. Las moléculas de energía de reserva son los lípidos, que el cuerpo usa cuando los glúcidos son ineficaces y se acumulan en ingentes cantidades en el tejido adiposo.
La acumulación de lípidos en el panículo adiposo subcutáneo sirve como aislante térmico, es decir, actúa a modo de protección frente al frío.
Los fosfolípidos, un tipo de lípidos complejos de carácter anfipático, en un medio acuoso forma monocapas lipídicas gracias a que las partes hidrófobas se disponen hacia el exterior de la superficie acuosa, y las partes hidrófilas hacia el interior. También se pueden formar bicapas lipídicas entre dos compartimentos acuosos. Estas bicapas lipídicas junto con proteínas, forman las membranas biológicas.
A nivel celular, la membrana que da forma y sentido a la célula es la membrana plasmática, la cual es indispensable, entre otras, para diferenciar el medio interno (protoplasma) del externo.
De acuerdo a la relación de los lípidos con los ácidos grasos y su complejidad química, se clasifican en dos grupos:
Grupo de lípidos en cuya composición abundan moléculas de ácidos grasos. Esta clase de lípidos se divide a su vez en dos subgrupos, simples y compuestos
Lípidos en cuya composición química sólo está compuesto por oxígeno, carbono e hidrógeno.
Lípidos con una composición química más compleja, dado que además de poseer oxígeno, carbono e hidrógeno, tienen otro tipo de átomos como el azufre, fósforo, nitrógeno, etc.
Grupo de lípidos que carece de moléculas de ácidos grasos. En este grupo podemos encontrar:
Ésteres de ácidos grasos con un alcohol de glicerina. Son lípidos saponificables simples.
La glicerina es una molécula que se compone de tres grupos –OH, por lo que puede reaccionar con tres moléculas de ácidos grasos. Dependiendo de si las cadenas carbonadas que interaccionan con la glicerina son saturadas o insaturadas, no existirá doble enlace C-C (saturadas) o sí existirá uno o más doble enlace C-C (insaturadas).
A los Acilglicéridos se les llama grasas cuando son sólidos a temperatura ambiente, y aceites cuando están en estado líquido, dependiendo de la longitud de los ácidos grasos.
Las grasas neutras se dividen en tres grupos que van en función del número de ácidos grasos que se adhiera al alcohol glicerina:
- Monoglicéridos: Compuesto por un ácido graso adherido a la glicerina
- Diacilglicéridos: Compuesto por dos ácidos grasos adheridos a la glicerina
- Triglicéridos: Compuesto por tres ácidos grasos adheridos a la glicerina
Los Acilglicéridos son los lípidos que forman las membranas biológicas y los que constituyen el material de reserva energética principal del organismo.
Ésteres de de ácidos grasos con un alcohol de larga cadena. Son lípidos saponificables simples.
Destaca por tener funciones protectoras en las células y los tejidos.
Aminoalcohol de 18 carbonos que compone dos clases de lípidos complejos: Fosfoesfingolípidos y los glicoesfingolípidos.
Cuando la esfingosina se une a un ácido graso por medio de un grupo amino, forma cerámidos. Gracias a los cuales, unido al ácido fosfórico y a una base nitrogenada (etalonamina o colina), se crean los fosfoesfingolípidos.
En caso de que la base nitrogenada sea colina, se llaman esfingomielinas, las cuales forman en las fibras nerviosas, las vainas de mielina.
Los cerámidos, en combinación con azúcares forman los glucoesfingolípidos o glucolípidos. Existen diversos tipos de glucolípidos, pero los más abundantes son:
Gracias a la esfingosina se constituyen los fosfoesfingolípidos y los glicoesfingolípidos, los cuales tienen un rol esencial en el organismo. Los fosfoesfingolípidos pueden formar membranas biológicas, dado que son moléculas anfipáticas. Y los glucoesfingolípidos forman las vainas de mielina.
Trastorno vascular que produce estrechamiento y endurecimiento de las paredes arteriales y por consiguiente un importante engrosamiento de la íntima, provocando la acumulación de lípidos LDL. Esta acumulación restringe el paso normal de la sangre, disminuyendo así el aporte de oxígeno y nutrientes a las distintas partes del cuerpo.
Enfermedad cuyas causas son variables, pero la más común es la ingesta excesiva de calorías y por ende, la acumulación de grasa en el cuerpo que es causante de numerosas alteraciones patológicas como la apnea del sueño o la artrosis, aunque éste último es más frecuente en personas con obesidad mórbida.
La obesidad es más común en países cuyos ciudadanos están acostumbrados a un ritmo de vida desenfrenado en el cual, el tiempo falta y la comida rápida es una solución para ello, sin mirar las consecuencias que a largo plazo puede tener.
Autor: F.Borja
Fecha: 12/03/07
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