

El término hemostasia significa prevención de la pérdida de sangre. Siempre que un vaso se rompe, ocurre una hemostasia que se produce mediante:
Mecanismo de la coagulación sanguínea
La coagulación sanguínea se produce a través de tres pasos esenciales:
La protrombina se convierte en trombina. La protrombina es una proteína plasmática inestable que puede dividirse fácilmente en compuestos más pequeños, uno de los cuales es la trombina. La protrombina se forma de manera continua en e hígado, pero cuando este no puede fabricarla, su concentración en el plasma cae en 24 horas a valores demasiados bajos para que la coagulación de la sangre sea normal. El hígado necesita vitamina K para sintetizar la protrombina, por lo que tanto las carencias de vitamina K como las enfermedades hepáticas impiden la formación normal de protrombina, lo que se traduce en una tendencia a las hemorragias.
El fibrinógeno se convierte en fibrina, con formación del coágulo. El fibrinógeno es una proteína de elevado peso molecular que se sintetiza en el hígado. Debido al gran tamaño de su molécula, la cantidad de fibrinógeno que en condiciones normales pasa por los poros capilares hacia el líquido intersticial es muy escasa. La trombina es una enzima que actúa sobre la molécula de fibrinógeno, de la que separa cuatro péptidos de bajo peso molecular para formar una molécula de monómero de fibrina. Esta molécula de monómero de fibrina polimeriza con otras similares para crear las largas hebras de fibrina que producen la red del coágulo. La red de fibrina recién formada se refuerza gracias a una sustancia llamada factor estabilizador de la fibrina, que normalmente se encuentra en pequeñas cantidades en el plasma. Las plaquetas atrapadas en el coágulo también liberan esta sustancia. El factor estabilizador de la fibrina y las hebras de fibrina adyacentes, reforzando así la trama de fibrina.
Durante el inicio de la coagulación se forma activador de la protrombina a través de dos mecanismos básicos:
Estos factores de la coagulación de la sangre son enzimas proteolíticas que inducen las sucesivas reacciones en cascada del proceso de la coagulación:
Los iones de calcio son necesarios para la coagulación de la sangre. Salvo en los dos primeros pasos de la vía intrínseca, el calcio es necesario para que se lleven a cabo todas las demás reacciones; si no hay iones, el coágulo no se formará. Por fortuna, es raro que las concentraciones de estos iones sean lo suficientemente bajas como para que la cinética de la coagulación sanguínea se altere. Cuando se extrae sangre, puede evitarse su coagulación reduciendo la concentración de iones de calcio por debajo del umbral necesario del proceso y para ello se deioniza el calcio, haciéndolo reaccionar con sustancias tales como el ión citrato o precipitándolo con sustancias como el ión oxalato.
Prevención de la coagulación sanguínea en el sistema vascular normal:
anticoagulantes intravasculares
Los factores más importantes para la prevención de la coagulación en el sistema vascular normal son:
El complejo trombomodulina-trombina también activa una proteína plasmática llamada proteína C, que inactiva los factores V y VIII activados. Cuando se produce una lesión de la pared endotelial, su superficie lisa y su capa de glucocáliz-trombomodulina se pierde, lo que activa al factor XII y las plaquetas e inicia la vía intrínseca de la coagulación.
Los anticoagulantes más importantes de la sangre son las sustancias que eliminan la trombina de la misma, como, por ejemplo, las hebras de fibrina formadas durante el proceso de coagulación y la A-globulina denominada antitrombina III. A medida que se desarrollan las hebras de fibrina absorben la trombina, lo que evita la propagación de la trombina a la sangre restante e impide una extensión excesiva del coágulo. La trombina no absorbida por las hebras de fibrina se combina con la antitrombina III, que la inactiva.
La heparina aumenta la efectividad de la antitrombina III en la eliminación de la trombina. En presencia de un exceso de heparina, la eliminación de la trombina de la circulación es casi instantánea. Los mastocitos localizados en el tejido conjuntivo pericapilar de todo el cuerpo y los basófilos de la sangre son las células encargadas de la producción de heparina y la secretan de forma continua en pequeñas cantidades que se difunden al sistema vascular.
Las plasmina lisa los coágulos sanguíneos. El plasminógeno es una proteína plasmática que, cuando se activa, se convierte en una sustancia llamada plasmina, una enzima proteolítica similar a la tripsina. La plasmina digiere las hebras de fibrina y otros factores de la coagulación. El plasminógeno queda atrapado en el coágulo junto con otras proteínas plasmáticas.
Los tejidos y el endotelio vascular lesionados liberan lentamente un potente activador llamado activador tisular del plasminógeno (tissue plasminogen activator [t-PA]), que convierte el plasminógeno en plasmina y elimina el coágulo. La plasmina no sólo destruye las fibras de fibrina, sino que también actúa como enzima proteolítica, digiriendo el fibrinógeno y varios otros factores de la coagulación. La plasmina se forma de manera continua en pequeñas cantidades en la sangre. Además, la sangre contiene otro factor, la A2-antiplasmina, que se une a la plasmina y la inactiva; para que sea eficaz, la velocidad de formación de plasmina debe ser superior a un determinado valor crítico.
Enfermedades que causan hemorragia excesiva en los seres humanos
La hemorragia excesiva puede deberse a una deficiencia de vitamina K, a una hemofilia o a una trombocitopenia (deficiencia de plaquetas). La vitamina K es necesaria para la formación de cinco importantes factores de la coagulación: protrombina, factor VII, factor IX, factor X y proteína C. En ausencia de vitamina K, la insuficiencia de los factores de la coagulación puede conducir a una grave tendencia a la hemorragia.
Las hemofilias se deben a las deficiencias de los factores VIII o IX y afectas de forma casi exclusiva a los varones. La hemofilia A o hemofilia clásica se debe a la deficiencia de factor VIII y es la responsable de alrededor del 85% de los casos. La causa del otro 15% es la deficiencia del factor IX. Estos dos factores se transmiten a través del cromosoma femenino como rasgo recesivo; las mujeres casi nunca sufren hemofilia porque al menos uno de sus dos cromosomas X contiene los genes adecuados.
La trombocitopenia es la deficiencia de plaquetas en el sistema vascular. Las personas con trombocitopenia tienden a sangrar a partir de vasos de pequeño calibre o capilares. La consecuencia es que se producen pequeñas hemorragias puntiformes en los tejidos de todo el cuerpo. La piel de estas personas muestra muchas manchas violáceas, pequeñas, que son las que dan a la enfermedad el nombre de púrpura trombocitopénica.
Cuadros tromboembólicos en el ser humano
Un coágulo anormal que se forma en un vaso sanguíneo se denomina trombo. El émbolo es un trombo que circula libremente. En general, los émbolos no dejan de circular hasta que encuentran un punto estrecho del sistema vascular. En el ser humano, los cuadros tromboembólicos suelen ser consecuencia de una superficie endotelial rugosa o de un flujo sanguíneo lento. El endotelio rugoso puede iniciar el proceso de la coagulación. Cuando el flujo sanguíneo es demasiado lento, la concentración de factores procoagulantes en la zona suele elevarse lo suficiente como para poner en marcha la coagulación.
Anticoagulantes utilizados en la clínica
Fuente: Fisiología Medica de Guyton
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